Cultivar el talento, más allá de la belleza, debe ser prioridad en las comunicadoras que aspiran a hacer carrera en la TV dominicana

La opinión la compartieron Elina María Cruz, Laura Castellanos y Miralba Ruiz en el panel “El rol de la mujer en la televisión dominicana”, organizado por la Escuela de Comunicación de la UCSD.

(Santo Domingo, 23 de noviembre de 2016).- Convocadas a analizar “El Rol de la mujer en la televisión dominicana”, la directora del Centro de Investigación de la Comunicación Funglode, Elina María Cruz, y las destacadas comunicadoras Laura Castellanos y Miralba Ruiz coincidieron en invitar a las aspirantes a desarrollar la carrera periodística a prepararse intelectualmente antes y durante su incursión en el oficio.

Qué decir ante las cámaras o escribir para un medio impreso y digital implica una preparación que trasciende las clases universitarias y demandan un esfuerzo sostenido por formarse con buenas lecturas fue uno de los aspectos que más destacaron las expositoras durante el panel.

El auditorio de la Biblioteca Cardenal Beras Rojas de la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD) fue el escenario del encuentro, moderado por Cristian David Cabrera, estudiante de la Escuela de Comunicación de esta institución educativa. El director de dicha Escuela, Rafael Paradell, ofreció las palabras de bienvenida.

Durante su exposición, Cruz compartió algunos datos obtenidos de la investigación que realizó en el Centro de Investigación de la Comunicación de Funglode sobre la programación de la televisión abierta dominicana, con el análisis de 17 canales y 567 programas.

Resaltó que la televisión reproduce el fenómeno sexista de los medios tradicionales y no tradicionales dominicanos, el cual se evidencia en el hecho de las mujeres son mayoría en las universidades y minorías en las redacciones de medios escritos, digitales, radiales y platós de televisión.

Con datos del estudio puntualizó, que entre los comunicadores que son talentos de programas, los hombres constituyen el 57%, y entre los no comunicadores el 71%. (gráfico 37).

Cuando la lectura se realiza en función de los productores, vemos que el 66% de quienes asumen la producción de los programas son hombres.

Castellanos, abogada y comunicadora, al reflexionar sobre el de contenido sexista que presenta la televisión dominicana, la indicó que no se puede responsabilizar solo a la televisión, pues ésta refleja a la sociedad y responde a una serie de patrones que ya existen.

“Debemos hacer un análisis como sociedad, porque no podemos pretender generar una televisión que esté divorciada a lo que la gente quiere ver”, enfatizó.

“Mientras tengamos tantas deficiencia como sociedad y en el sector educativo, no vamos a poder hacer cambios profundo en la televisión dominicana, porque ésta es un producto de nuestra sociedad”, argumentó la analista de Matinal 5 y conductora de Zona 5, de Telemicro.

Ruiz, productora y conductora de televisión, consideró que debe legislarse para lograr una ley que incentive las producciones televisivas, con un esquema similar al que ha impulsado la industria del cine en República Dominicana.

Puso de manifiesto que los canales no se constituyen en productores porque no les resulta rentable, y esto es parte de la crisis que se deriva escasa creación de contenidos de calidad.

El reto que tenemos los productores es hacer contenidos que la gente los consuma y que sean comercialmente rentables, argumentó Ruiz, quien entiende que los dueños de medios no han comprendido todavía los cambios que se registran en el sector y la forma en que tienen que asumir las transformaciones necesarias.

Sostuvo que producir con calidad requiere poner a trabajar más las neuronas. “Es más fácil cosificar a la mujer que generar contenidos creativos, informativos, entretenido y educativos”, dijo en alusión al rol estereotipado de la mujer como objeto sexual, tan recurrente espacios de la televisión dominicana.

Tenemos que tener el compromiso los comunicadores y los estudiantes de comunicación de sentarse a quemar más neuronas y no irnos por el camino fácil.

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