Carbonell propone una regulación de las redes y los contenidos asentada en los valores del liberalismo social

El decano de la Facultad de Comunicación Blanquerna de la Universidad Ramón Llull afirma que la autonomía, la libertad, la equidad y el horizonte de justicia han ayudado a repensar las bases del liberalismo social y de la social democracia en los últimos treinta años

(Santo Domingo, 25 de enero de 2012). El decano de la Facultad de Comunicación Blanquerna de la Universidad Ramon Llull, Josep María Carbonell, abogó por una regulación de las redes y contenidos, asentada en los valores del liberalismo social, como son: la autonomía, la libertad, la equidad y el horizonte de justicia.

Dijo que esta regulación debe tener en cuenta el contexto de convergencia entre redes y contenidos. “Este contexto supone que toda información y contenido digital, en cualquier lugar del mundo, en cualquier momento, podrá transmitirse a través de cualquier aparato. Este contexto supone la transformación de la cadena de valor y la aparición de nuevos actores en la misma”.

El experto aseguró que las redes sociales de comunicación multimedia se han convertido en unos bienes que además de servir para ganar dinero, influencia y poder, son indispensables para la expansión de la economía y para la cohesión de la sociedad.

“Son unos bienes demasiado importantes para dejarlos a la lógica del mercado y de su mano invisible. Desde los poderes públicos, desde los poderes legítimos, se debe intervenir para que estos estén al servicio del pueblo y no al servicio del poder de algunos y el lucro de unos pocos”, precisó Carbonell, resaltando que este es uno de los grandes retos de la próxima década.

Subrayó que en las sociedades asentadas en regímenes democráticos existen dos modelos de regulación: el modelo liberal-radical de regulación de las redes de comunicación multimedia de los Estados Unidos de América y su Convención de Filadelfia, que entiende que la intervención de los poderes públicos debe ser la menor posible y que la comunicación es esencialmente un bien económico, un negocio más.

Frente al modelo liberal-social de las redes de comunicación multimedia asentado en el paradigma social europeo, donde el interés público se forja más allá de los intereses individuales, buscando los valores que fortalecerán la convivencia y que favorecen una esfera pública más formada, democrática y participativa.

El decano de la Facultad de Comunicación Blanquerna de la Universidad Ramon Llull expresó que la sociedad actual asiste a una transformación muy profunda de la cadena de valor en el mundo de la comunicación, que afecta la creación, la producción y la difusión de la comunicación y en general de los bienes culturales.

“Lo que podemos intuir es que el futuro estará en muchos sentidos condicionado por el desarrollo de las redes y los contenidos digitales”, manifestó.

El presidente Leonel Fernández asistió a la conferencia, que reunió un nutrido grupo de comunicadores, así como estudiantes y profesores de comunicación.

Elina María Cruz, directora del Centro de Investigación de la Comunicación presentó a Carbonell, cuya Facultad desarrolla proyectos de investigación y actividades formativas con FUNGLODE desde hace varios años. En el marco de este acuerdo ambas entidades editaron el pasado año el “Libro Blanco del periodismo dominicano”.

Durante su disertación en la conferencia “Redes y medios de comunicación al servicio de la libertad y del interés público”, Carbonell presentó un decálogo fundamentado en el modelo de regulación liberal-social que, a su juicio, es el que mejor puede defender el interés público:

1. La accesibilidad, neutralidad de la red de Internet y el mantenimiento del dominio público del espectro radioeléctrico como garantías indispensables del derecho y del principio de la información como un bien público, “por una regulación 3.0”.

2. El establecimiento de una regulación por los prestadores de servicios de comunicación de las redes multimedia en función de la linealidad y de su influencia en una determinada audiencia.

3. Garantizar el ejercicio de la libertad de expresión y su equidad en la esfera pública. Promover el pluralismo y la diversidad cultural en el conjunto de las redes de comunicación multimedia.

4. Promover y garantizar por la calidad de la programación y por la veracidad y honestidad de la información de las redes de comunicación multimedia.

5. Asegurar la presencia de unos prestadores de comunicación multimedia de titularidad pública, de carácter cívico e independiente.

6. Asegurar unas normas transparentes para una efectiva competencia de los gestores de redes, los gestores de servicios de la sociedad de la información y los prestadores de comunicaciones y garantizar el pluralismo evitando posiciones de control y concentración.

7. Promover la autorregulación y la corregulación de manera prioritaria con el conjunto de los actores que conforman el sistema de las redes de comunicación multimedia.

8. Promover la educación digital y la sensibilización social sobre la importancia que juegan las redes de comunicación multimedia.

9. Afianzar unas autoridades de regulación independientes, profesionalizadas y convergentes de redes y contenidos.

10. Promover espacios de cooperación regional de regulación. Por unas normas mínimas internacionales que aseguren el free flow de la información y el free Internet.

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