El periodismo de investigación fortalece la democracia

Por: Fausto Rosario Adames

Pensar que el periodismo de investigación puede satisfacer las necesidades completas de una sociedad a informarse, sería demasiado pretensión, por eso, a lo que deberíamos aspirar es a hacer un periodismo en el que podamos llegar hasta la parte más profunda, sin que eso rompa las posibilidades de que nuestros editores nos publiquen las historias que redactamos y que además cumplamos con dos razones que son básicas en el quehacer periodístico: una, es la profundidad, y otra es, el compromiso que tiene todo periodista, y que como lo define José Martí, lo hace de alguna manera un monarca, la verdad.

En la medida en que nosotros y nosotras podamos escribir trabajos periodísticos que puedan develar, que puedan descubrir temas que en el conjunto, en el trasiego, el discurrir de la sociedad y de los medios de comunicación, habitualmente no están a la luz del día, no están a la vista del ciudadano común, entonces, en esa medida, en que podamos hacer esa revelación, estamos haciendo periodismo de investigación.

Puede ser que esta definición sea demasiado sencilla, demasiado flexible, pero creo que como concepto, es una realidad con la que debemos manejarnos. Tengo aquí un libro de Gerardo Reyes, un libro sobre periodismo de investigación en el que él hace un esfuerzo por ofrecer las técnicas para que los periodistas puedan adentrarse en esta dinámica, incluso, conocer todas las trampas que tienen las sociedades para evitar que el periodismo pueda ser más profundo.

En este sentido, hablo del periodismo de investigación sin la necesidad de separar a unos periodistas que están en la redacción, apartes, que tienen un tiempo especial para hacer su trabajo, que publican probablemente una vez cada quince días, que cuando le dan el espacio es amplísimo, que a los reporteros cotidianos no se lo dan, que tienen que pelear, etc. Separando las distancias que existen en esa separación de periodistas y periodistas de investigación, creo que voy a referirme al periodismo de investigación en el concepto de que es un periodismo común que trata de ir un poco más al fondo de los temas que aborda.

Yo creo que los periódicos, para hablar específicamente de la prensa escrita, tienen en este periodismo una forma de monitoreo excelente del ejercicio democrático. Y en la medida en que se ejerza ese tipo de periodismo en esa misma medida vamos a conseguir mejorar el ejercicio político y gubernamental en el país. Es la forma de mejorar el funcionamiento de las instituciones. Por tanto, me parece que esa relación es consustancial. La democracia necesita del periodismo de investigación, porque el periodismo de investigación contribuye al fortalecimiento de la democracia. Sin embargo, creo que el ejercicio democrático, las instituciones de la sociedad (Congreso Nacional, instituciones políticas, partidos) deben ofrecer las garantías para que el periodismo pueda ejercerse con esas posibilidades. Esto quiere decir, por ejemplo, el libre acceso a las fuentes de información. No es que yo vaya al Congreso y tenga las puertas de las sesiones abiertas, no, es que yo pueda pedir y tener cómo es el manejo contable de las finanzas de la Cámara de Diputados, cómo es el proyecto que en este momento están entregando a todos los diputados sobre la fiscalización, sobre el control de las compras en las instituciones públicas, cuál es el presupuesto que se está manejando para el país que ya recibieron los diputados.

Cuando hablo de libre acceso a la información me refiero a que haya garantía de las instituciones públicas en el sentido de que cuando yo necesite escarbar informaciones en el área administrativa o presupuestaria haya funcionarios públicos con disponibilidad y transparencia para ofrecer esas informaciones, que son informaciones en sí pero que son además puntos de partida para la investigación, para indagación, para análisis que pueden llevarnos a descubrir otros temas, otras dinámicas, que son las que pueden ser de interés de los periodistas.

Creo que el periodista de investigación es el destinatario de las más altas expectativas de la sociedad con respecto a lo que pueden ofrecer los medios de comunicación, es decir, no es que la gente compre el periódico porque ofrece periodismo de investigación, es porque el público cuando se pone en manos de un periódico está comprando credibilidad, y cuando el periódico está ofreciendo informaciones está ofreciendo la versión que tiene ese medio en función de la credibilidad que se le ha concedido. Son sus versiones sobre los acontecimientos que ocurren en la dinámica política, institucional, económica, social, religiosa. Por eso, creo que el periódico es el medio de comunicación que ofrece las posibilidades de un periodismo más a fondo, y es quien tiene en sus manos las expectativas de la sociedad.

En medio del alud informativo, del fast food noticioso y de todo lo demás que pueda existir (porque aquí hay una industria periodística demasiada acostumbrada, demasiado ensimismada en la trivialidad), me parece que la investigación es como una exquisitez dentro de todo esto.

Ustedes salen a la calle y buscan un periódico, cualquiera de ellos, y se van a encontrar con unas revistas voluminosas, en papel satinado, con fotografías a color, con cientos ce páginas, repletas de publicidad, sobre actividades importantes, sociales, cumpleaños, bodas, bautizos, recepciones, presentación de vinos. Creo que hay mucho que ver, pero probablemente los intereses de la sociedad, si entendemos los medios de comunicación como un bien común, como un servicio público, la mayor parte de la sociedad lo que está buscando es un tipo de información que sea menos ensimismada en los personalismos y en determinados protagonismos sociales.

La legitimidad del periodismo de investigación o del periodismo profesional encuentra también su máxima expresión en el periodismo de investigación, por los aportes institucionales que hace.

Silvio Waisbord, del Departamento de Periodismo y Estudios de Medios, de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey, dice que el periodismo de investigación es la medalla que los dueño de los medios exhiben como credencial democrática. Es el ideal que los editores y reporteros alzan como aspiración profesional, en este sentido podríamos decir que si ustedes aspiran a hacer periodismo y están en una escuela de periodismo, en una universidad dominicana, lo correcto es que el periodismo que hagan sea un periodismo, independientemente de que sea en las páginas sociales que tiene unas estructuras muy diseñadas para que sea un periodismo trivial, que a veces se reduce a un pie de foto, tratemos de escribir el pie de foto, que es periodismo también, discúlpenme la trivialización de la definición de periodismo, tratemos de hacer un periodismo entonces de un poco más de profundidad, un periodismo con una vocación por escarbar un poco más allá del declaracionismo y de lo que es la simple conversación o entrevista.

Hemos visto algunas de las experiencias sobre periodismo de investigación en la República Dominicana. Pienso que en este país, lamentablemente, no ha habido un periodismo de investigación que tenga fortaleza, que haya sido determinante en el quehacer periodístico cotidiano. Hemos tenido periodismo de investigación pero ha sido un periodismo de investigación débil, famélico, escaso, marginal, como dice María Isabel Soldevilla: “bueno, tú que estás haciendo una investigación ve y cubre tal actividad”, eso es lo cotidiano, eso evidencia la concepción de los ejecutivos periodísticos en el sentido que este trabajo, que debía ser una exquisitez para los directores y propietarios, es también un trabajo que puede ser sustituido o que puede ser permanentemente postergado.

En Estados Unidos también el periodismo de investigación ha estado en crisis. En Europa, el periodismo de investigación ha estado en crisis. En América Latina el periodismo de investigación ha entrado en crisis. Claro, cuando comenzaron las fuertes críticas a las dictaduras militares en América Latina, en el cono sur, por ejemplo, el periodismo de investigación fue el responsable de develar los grandes crímenes que se cometieron en esas dictaduras, cuando las violaciones a los derechos humanos. En Panamá el periodismo de investigación fue el responsable de la develación de los fraudes bancarios, en Perú el periodismo de investigación es el responsable de develar fraudes políticos. En Chile el periodismo de investigación es el responsable de develar fraudes en el área judicial. En República Dominicana hemos tenido aportes y creo que los aportes han sido buenos, han sido positivos, no deseables, pero alentadores.

Me parece que en este momento hay algún pesimismo, porque la situación económica, la situación política mundial ha cambiando, y eso toca aspectos fundamentales del ejercicio periodístico. Ahora hay presiones comerciales directas, desenfadadas, directamente sobre el ejercicio periodístico y contrarias al periodismo de investigación, porque para investigar hay que dedicar recursos de parte de la empresa. Acompañar al Presidente de la República en un viaje a Canadá y que el Presidente nos dé una “bola” en el avión, esas son realidades del periodismo dominicano, lamentablemente, y contradicen definitivamente la independencia de las empresas periodísticas. No necesariamente tiene que comprometer a la personalidad del profesional que ejerce el periodismo en esos casos, porque aquí nosotros tenemos todas las personalidades, tenemos gentes con una gran calidad en el sentido ético, admirables. Hemos hablado de que tenemos muchas debilidades éticas, más ahora que antes, pero también hay que decir que tenemos ejemplos y portentos de honestidad y seriedad de reporteros que se comportan con mucha dignidad y que además prestigian el ejercicio periodístico.

No siempre el periodismo de investigación aumenta la venta de los periódicos o contribuye al objetivo de las empresas periodísticas que es aumentar la publicidad. El periodismo de investigación lo que hace es crear problemas. Las presiones que se ejercen sobre un medio de comunicación cuando publica historias incómodas, y casi siempre el periodismo de investigación es incómodo, hay un periodista alemán (Gunter Wallraff) que escribió un libro llamado “El periodista indeseable”, (Anagrama, 1987) que es una serie de crónicas hechas en un tipo de investigación más policial. Vestirse de obrero, hacerse pasar por obrero, ingresar a una fábrica como trabajador metalúrgico y denunciar desde dentro, con documentos, las injusticias que se cometen contra los trabajadores de la fábrica, el abuso de los horarios, el riesgo laboral, los abusos de los mandos medios, es una actividad realmente interesante, al igual que muchas otras historias parecidas. Entonces el periodismo de investigación es indeseable. En la medida que hacemos periodismo indeseable en esa misma medida los dueños de las empresas periodísticas tienen que resistir las presiones del poder politice’, del poder legislativo, del poder económico, del poder industrial, del poder empresarial, y esa es una realidad que nadie puede soslayar, lamentablemente en nuestro país. Es muy difícil para un director de periódico o para un ejecutivo resistir todas las presiones que pueden provenir, por ejemplo, del Palacio Nacional. Yo creo que hay que quitarse el sombrero ante los ejecutivos periodísticos que logran resistir esas presiones.

El periodismo de investigación tiene una serie de limitaciones. Como su interés es servir al público y servir como bien común información que no está comúnmente abierta para todo el mundo, sus pies están afincados de alguna manera en un mercado que está pautado con múltiples interconexiones de intereses de capital financiero, con intereses del capital agroindustrial, del capital extranjero, es decir, hay demasiado apertura, son demasiado gran des esas puertas de los bancos, que son los dueños de los principales medios de comunicación en este país. Yo creo que esa es una limitación que está teniendo el periodismo de profundidad.

Ahora, ¿dónde obtienen los periodistas que investigan sus informaciones?. Yo creo que éste es un problema bastante serio que tiene el periodista de investigación, porque hay una dinámica y es que el periodismo de investigación busca las informaciones de aquel que más directamente la maneja o de aquel que tiene mayor dominio. Por ejemplo, usted quiere hablar del tema militar, investigar la reforma militar, los cambios que se están dando, las generaciones dentro de las Fuerzas Armadas, el Presupuesto en las Fuerzas Armadas, el “abuelismo” militar, todo esto si usted quiere investigarlo usted tiene que hablar con militares, y esto, obviamente resulta muy complejo para el periodista, porque se va a encontrar con fuentes de información que tienen intereses personales, que tienen sesgos y que tienen pasiones también.

Yo recuerdo haber escrito un reportaje sobre las Fuerzas Armadas dominicanas en el número de 71 de la revista Rumbo, que fue el número más vendido hasta junio de 1995. Recuerdo una reunión del Director de la revista con el equipo de periodistas en la que brindamos con vino porque se había agotado completamente ese número sobre la reforma militar en República Dominicana (FFAA: sin blanco definido). Pero además recuerdo, y miren qué interesante, una de las condiciones que me pusieron los militares que conversaren conmigo, oficiales, era que yo debía ir a una reunión a la una de la mañana, conducido por una persona, a la que no debía llevar grabador ni tomar citas textuales.

Estoy hablando del tema de las fuentes de información. La complejidad que envuelve el trabajo periodístico vinculado al maneje* de las fuentes. La investigación se publicó y pese a que yo no hice entrecomillado de ninguna frase de las personas informantes, uno de ellos fue descubierto y, como castigo, enviado a la frontera y yo tuve que cargar con el dolor de saber que uno de los informantes había sido descubierto, pero 10 fue por mi responsabilidad sino porque los mecanismos de investigación fueron, parece ser, muy eficientes.

El otro tema es el tema de las drogas. ¿Cómo usted investiga el tema de las drogas si no conversa con gente que conozca ese mundo? Si usted va a investigar el tema de la corrupción, ¿cómo no hablar con gentes vinculadas al manejo fraudulento y al trasiego con los recursos del Estado? La dinámica implica un cierto compromiso, implicaciones, conocimientos de actividades y de nombres con los cuales debes aprender a manejarte, no a implicarte. En estos casos hay que saber nadar y guardar la ropa.

Un caso que para mí es simbólico también de todas las implicaciones de poner al descubierto información de interés es el siguiente. A mí me tocó trabajar el tema del asesinato del periodista Orlando Martínez, con motivo del 22 aniversario de su muerte. Trabajé el tema, conversé con mucha gente: amigos de Orlando, su madre, políticos con mucha actualidad en 1975, informantes de la Policía, periodistas y con los compañeros políticos del periodista. Conseguí hablar con uno de los que luego resultó implicado por la Justicia. Este señor, luego de muchos malabares para permitir la entrevista, en el lugar público donde nos encontramos lo primero que hizo fue sacar una pistola plateada y ponerla frente a mí. Es una situación impactante, compleja, porque uno se involucra, ya que tiene que oír confesiones, y tratar de echar a un lado esas confesiones, porque la primera frase que te dice el informante es “…mira esto es confidencial…”. Y qué significa el hecho de que te den informaciones que son confidenciales, que tú tienes que hacerte cargo de ellas, que tú tienes que asumirlas como tuyas, y tienes que discutirlas, y negociarlas con tu editor o tu director, y salir frente al público con unos datos de los cuales de alguna manera tú los recibes, tú los procesas. No eres el que ha llegado a esa conclusión.

Uno de los confesos asesinos de Orlando me dice, “yo hice una investigación sobre la muerte de Orlando”, claro, él tiene su pistola frente a mí, y dice, “yo hice mi investigación sobre la muerte de Orlando Martínez y mi conclusión es la siguiente: hay dos personas que mataron a Orlando, ¿tú quieres los nombres, mira aquí están”, y me dio dos nombres, y pregunto “¿dónde están?”, y me dice, “están muertos”. Bueno, y qué yo hago con esto, porque, en realidad, la confesión parece fruto de una coartada, y dice, “no, no, no, investiga, ahora, tú no puedes decir que fui yo que te di esos nombres”, y ciertamente estaban muertos, dos de los que asesinaron a Orlando estaban muertos, él me dijo incluso cómo murieron. El problema es que uno tiene que involucrarse demasiado, y puede ser peligroso, y digo involucrarse demasiado porque igual yo hablé con muchas personas investigando el caso de Orlando Martínez. Hubo uno que me dio confesiones, que me dijo, “mira yo los vi, pasaron por el lugar donde yo estaba, y caminé desde ese lugar hasta la casa de Balaguer, y le dije a Balaguer, mataron al periodista Orlando Martínez y quienes lo hicieron fueron fulano y fulano de tal”.

La reacción de Balaguer fue de ira contra el informante. Negó inmediatamente la información que de primera mano le estaban suministrando apenas unos minutos después del asesinato de Orlando Martínez. Como periodista recibo toda esa información, pero cómo yo proceso eso, es decir, porque estoy frente a un problema muy complejo. Cuando escribí mi reportaje, que por cierto se publicó casi un año después de haberlo entregado, y yo ni siquiera trabajaba para el medio que lo publicó, Balaguer estaba vivo y en la presidencia de la República. El medio no pudo publicar el reportaje por razones políticas y electorales y se comprometió a hacerlo después de las elecciones de mayo de 1996. Y después de las elecciones de mayo se publicó el trabajo, un año y algo después, es decir, una situación bastante compleja, pero bueno, se publicó la investigación y a partir de ese momento se inicia un proceso que da como resultado una providencia calificativa del juez Juan Miguel Castillo Pantaleón, y todo lo demás que se conoce.

El involucramiento implica mucha cautela, por ejemplo, si yo hubiese publicado los nombres de las dos personas que me dio el confidente que luego fue acusado, sobre quiénes habían matado a Orlando Martínez, las consecuencias hubiesen sido probablemente lamentables. Pero yo no tenía la forma de comprobar que esas personas, ya muertas, que estaban siendo acusadas por ese implicado, eran de verdad las que habían participado. El expediente demostró que sí, que ciertamente eran coautores, pero que se trataba también de una coartada. Por eso, me parece que lo correcto es tener acceso a todas las fuentes y muy especialmente a las primarias, ir a los protagonistas, pero al mismo tiempo tener mucha cautela con la información que recibes porque puede ser información interesada y porque además puede ser información envenenada, y nosotros corremos mucho riesgo asumiendo ese tipo de información como válida.

El problema es que una información procedente del anonimato es una información muy difícil de digerir y muy difícil de publicar, y muchas veces en nuestro país la mayor cantidad de información circula subrepticiamente por debajo de las salas de redacción de los periódicos y no se publican. Uno de los casos lo estamos viendo recientemente con las deficiencias informativas sobre la tarjeta de crédito del ex jefe de la avanzada presidencial. No ha habido interés por profundizar en las informaciones de parte de los medios, pese a que hay bastantes aristas, bastantes lugares por donde investigar, y hasta ahora, puede ser que alguien lo esté, investigando y que se vaya a publicar, pero hasta este momento nadie ha publicado un trabajo profundo sobre el caso.

Fíjense que en el caso Orlando Martínez, o en el caso Llenas Aybar, o en el caso PEME, casi todos los periódicos publicaron los interrogatorios de los implicados, los interrogatorios del caso Orlando Martínez se publicaron todos, los interrogatorios del caso PEME también, los interrogatorios del caso Llenas Aybar también se publicaron. Yo sospecho que los interrogatorios del caso Pepe Goico andan por ahí, ojalá que alguien los publique.

El periodismo de investigación puede ser un aliado importante en el adecentamiento de las instituciones del Estado. El periodismo de investigación puede fortalecerse y contribuir al fortalecimiento de las instituciones democráticas, y al mismo tiempo puede ser el elemento destacado en la pugna actual por el favor de los lectores de los diarios. Ojalá que esto pueda ser entendido por periodistas, ejecutivos, editores y dueños de medios.

(Periodismo de investigación en República Dominicana. Colección Infomega, 2003).

 

Publicado en