Palabras pronunciadas por Aníbal de castro, director ejecutivo de Última Hora, en la entrega de los premios del Club de Corresponsales de Prensa Extranjera, el jueves 25 de octubre de 1984.

Me complace sobremanera agradecer en nombre de los demás galardonados esta noche y en el mío propio la distinción de que hemos sido objeto.

Creo que mis otros dos colegas, doña María Ugarte y Minerva Isa, estarán de acuerdo conmigo si digo que estos honores los estimamos como un reconocimiento a toda la prensa dominicana.

Debo felicitar al Club de Corresponsales de Prensa Extranjera por haber reinaugurado la costumbre de premiar a periodistas cada año. Es un estimulo muy necesario en una profesión que, como la de nosotros, tiene satisfacciones, pero también grandes incomprensiones.

Creo que todos aquí esta noche deberíamos congratularnos por la efectividad que han demostrado, es estos veinte y tantos años de periodismo en libertad, los mass media dominicanos. Ellos han sido verdaderos medios de defensa de los principios más caros al sistema democrático.

Han además, reforzado la creencia en nuestro ordenamiento jurídico social. No albergo la menor duda de que la credibilidad de que goza nuestro sistema se debe, en gran medida, a la prensa dominicana. Al permitir y fomentar el libre flujo de las ideas, los medios de comunicación han contribuido a evitar tensiones en el sistema, a mejorar las instituciones que tenemos y a que los dominicanos tomen más conciencia de sus responsabilidades.

La tarea de la prensa no ha sido ni es fácil, pero en la medida en que quienes participemos en ella asumamos con honestidad nuestras responsabilidades en esa misma dimensión nos fortaleceremos más.

El logro de una prensa independiente y fuerte es constante. Lo que quiere decir es que día a día necesita renovarse. Ustedes ven ejemplos, tanto aquí como en el exterior, de ataques a la independencia de la prensa y de intentos abiertos y encubiertos de controlarla o morigerar el papel crítico de los mass media.

República Dominicana no es una excepción a la regla, pese a que aquí la prensa goza de un grado mayor de libertad que en muchos otros países.  Pero a todos los niveles hay personas que  no acaba de entender que los periódicos, los noticieros de radio y televisión y otros medios de comunicación, no existen para ocultar la verdad, sino, por el contrario, para propalarla.

Los gobiernos e instituciones no son mejores porque la gente ignore sus fallas. Por el contrario, mejoran cuando sus debilidades son expuestas, aun sea con crudeza, y hace presión para que eleven sus condiciones cualitativas.

Lo he repetido en múltiples oportunidades desde la columna editorial del diario que dirijo
: sólo una prensa crítica e independiente es capaz de cumplir con el sacrosanto compromiso de orientar e informar adecuadamente a la ciudadanía. En lo que a mi respecta, si ese compromiso, que es un compromiso con la verdad y la seriedad de nuestra profesión, acarrea inconvenientes, esto sólo servirá para afianzar convicciones que, estoy seguro, muchos de ustedes aquí presentes comparten conmigo.

El premio que se me ha concedido lo considero un honor muy especial, puesto que se relaciona con posiciones de principios que el diario Ultima Hora ha mantenido de manera coherente. La defensa de la libertad de empresa es fundamental en nuestro sistema y me complace enormemente comprobar día a día qué tan profundo ha escalado ese convencimiento.

No hay un entendimiento claro en muchas personas de todo lo que se defiende cuando se aboga por la libertad de empresa. Detrás de ese concepto, que podría parecer muy materialista, hay una abundante riqueza de ideas y principios.

Libertad de empresa no es tan sólo campo abierto para invertir, para instalar industrias y negocios en cualquier área. No es tan sólo producir sin controles de precios que atenten contra la rentabilidad ni es únicamente un permiso para hacer dinero, o para que se vaya a la quiebra sin restricciones, como decía un economista austriaco.

La libertad de empresa proviene directamente de la igualdad ante el mercadeo. O sea, igualdad de oportunidades, las mismas posibilidades para todos. Luego la libertad de empresa está ligada a aspectos centrales sobre los que se asienta lo que ha venido a llamarse los derechos humanos.

Finalmente, quisiera compartir este galardón con una persona, mi esposa Mayra, que ha tenido una influencia muy positiva en mi vida, y nuestras familias. También quiero mostrar mi reconocimiento a mis compañeros de trabajo, que tienen conmigo responsabilidades comunes cada día.

Hay un grupo de amigos de quienes deseo hacer una mención especial, que están aquí esta noche: son esos amigos del Grupo de los jueves, con quienes intercambio cada semana ideas e impresiones. Esas discusiones han inspirado muchos de mis planteamientos y enriquecido mis ideas.

 

Muchísimas gracias por habernos acompañado esta noche.

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