La radio reinventada

Por: Ana Bélgica Guichardo Bretón.

La famosa teoría de la “liberación del oprimido”  de Paulo Freire y su lema “Educar para transformar”[1]  fue un sello particular para muchas radios de América Latina entre los años 70 hasta finales de los 80,  mientras se evidenció  la crisis producida por la caída de los modelos socialistas en el mundo.

La sociedad pasó por una transformación de sentido, y la radio acompañó ese proceso y formó parte de él.  Transitó desde la influencia de la pedagogía de concientización y liberación  que desde el noreste brasileño ensayaba las  primeras experiencias de alfabetización de adultos,  hacia una  politización crítica respecto a la sociedad  y luego a la crisis de la competencia comercial.

La Educación Liberadora tuvo un auge extraordinario, pero como respuesta le siguió el surgimiento de otros fenómenos como la llamada “doctrina de seguridad nacional”, los procesos dictatoriales diseminados a lo largo y ancho del espacio latinoamericano,  con un proyecto político y económico en donde no se veían  representados los intereses populares.

En este contexto nace la Educación Popular que se expresaba fundamentalmente en experiencias sociales de alfabetización, programas comunitarios de salud, cooperativas, grupos culturales muchos de éstos a través de la radio. Hay un camino recorrido que es imposible desconocer y que ha dejado huellas muy profundas en la educación popular y las radios comunitarias de todo el  continente.

Pero a partir de esta crisis generada a través del cambio de época y con la introducción de la tecnología en el concepto de educación popular, la Radio se ha visto enfrentada a grandes retos,  cambios sociales, tecnológicos y económicos,  y esto ha producido mutaciones sustanciales en ella.

Son estos agentes externos relacionados a la tecnología lo que ha causado  mayor inquietud en la empresa radiofónica porque escapan a su control y comprensión, en medio de una carrera especializada que no se detiene.  Según Pierre Bellanger las nuevas tecnologías liberan a la Radio de la escasez de frecuencias y todos sus compromisos administrativos. Este es un beneficio que sin duda alguna los jóvenes están tomando como un reto que cambia radicalmente la manera de hacer radio. La técnica ha superado la limitación de las frecuencias en un espacio aéreo. Los satélites, la red y las nuevas Tecnologías propugnan por usos nuevos que sitúan a la Radio y a los demás medios ante un futuro diferente.

Es diverso el uso de la radio moderna, producida desde la Internet, desde cualquier computador,  es reinventada a la medida de los usuarios, y cada vez mas personalizada.  La tecnología ha creado una interdependencia de los sistemas técnicos informativos de tal forma, que las fronteras entre unos y otros medios desaparecen diluidos en la Red.  La radio se ha integrado a la vida moderna en un gran salto, es cuestión de intimidad, casi como una relación pasional entre emisor y oyente.  Este sentido de la radio está suplantando a la radio anclada en modelos que sustituyen la originalidad por la rutina informativa, por la narración fosilizada y por el contenido predeterminado.

Sin embargo los agentes internos son más importantes, la empresa radiofónica y sus gentes sufren de aburrimiento letal, desinterés total por el producto, la programación, el contenido y la audiencia.

La Radio requiere de investigación y ciencia propia. Estamos ante la caducidad de un sistema y de unas fórmulas históricas de narración, contenido, programación y concepto radiofónico que tienen que reciclarse.

La radio reinventada integra la originalidad con la tecnología, la producción de sentido con los recursos que potencia la Internet, los anhelos de la juventud y la búsqueda de la verdad con los Bluetooth, los Ipod  con las posibilidades de intercambio cultural y generacional,  hasta llegar a la nueva versión de la red Web2.0 que pronto la tendremos entre nosotros.

Estos retos no pueden ser desconocidos,  las audiencias han cambiado y han pasado de ser receptoras a coproductoras del medio iniciado por Marconi en 1896. Muchos piensan que es posible que cada día los oyentes se estén volcando hacia una mayor participación social y hasta se habla de un periodismo participativo para nombrar esta realidad,  entonces no hablemos de receptores,  son los nuevos “radialistas empíricos” los que han de reivindicar el proceso de transmisión de informaciones, siempre y cuando cuenten oportunamente con los profesionales que tienen acumuladas las estrategias de uso. Esto es una verdad que el tiempo dejará confirmada, si es que no se advierte el cambio de paradigma en el que se mueve la humanidad en estos tiempos.

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